Nombres de dominio originales

Si lo obvio está cogido —y casi siempre lo está— hay cuatro caminos que siguen dando resultado.

Ejemplos: startup agencia branding software

1. Parte la palabra por el punto

Es el recurso más infrautilizado en español. La extensión deja de ser un apéndice y pasa a formar parte del nombre: viaj.es, flor.es, estud.io, negoc.io. Salen dominios de seis o siete caracteres, imposibles de conseguir de otra forma, y como casi nadie los busca siguen quedando libres.

2. Inventa una palabra

Las marcas que mejor funcionan rara vez describen lo que hacen: nadie deduce que Amazon vende libros. Recorta la vocal final de tu palabra y añade una terminación con sonido de marca —-ly, -ia, -ora, -ify—. El resultado es corto, registrable y tuyo: nadie más lo tiene.

3. Junta dos palabras que no van juntas

La combinación de un sustantivo concreto con uno abstracto genera nombres memorables y casi siempre libres. Funciona mejor si las dos palabras son cortas y la unión no produce letras repetidas ni consonantes amontonadas.

4. Vete a una extensión con significado

.io para producto técnico, .app para una aplicación, .shop para una tienda, .es si vendes en España. Cambiar de extensión te devuelve acceso a nombres cortos que en .com están agotados desde los años noventa.

La prueba del teléfono

Antes de decidirte, dilo en voz alta y pide a alguien que lo escriba. Si tiene que preguntarte cómo se escribe, vas a estar deletreándolo todos los días durante los próximos diez años. Un nombre original que nadie sabe teclear no es original: es caro.