Dominios para negocios

La decisión que más condiciona a un negocio pequeño no es el diseño de la web, sino el nombre que va delante del punto.

Ejemplos: asesoria reformas consultoria gestoria

Marca o descriptivo

Descriptivo (reformasmadrid.com) se entiende al instante y encaja con lo que la gente teclea, pero te encierra en un servicio y una ciudad, y es difícil de defender como marca porque nadie puede apropiarse de palabras genéricas.

De marca (obralia.com) exige explicar a qué te dedicas, pero crece contigo, se registra como marca sin problemas y no se parece a la competencia. Si tienes intención de seguir aquí en diez años, casi siempre compensa.

Qué extensión

Comprobaciones antes de pagar

  1. Que el dominio esté realmente libre, no solo que lo parezca.
  2. Que el nombre no choque con una marca registrada de tu sector: el buscador de la OEPM es gratuito y te evita un problema legal caro.
  3. Que el usuario esté libre en las redes sociales que vayas a usar.
  4. Que al buscarlo en Google no salga otra empresa con ese mismo nombre.

El coste real de equivocarse

Registrar un dominio cuesta poco más que una comida. Cambiar de nombre cuando ya tienes clientes, facturas emitidas, rótulo, furgoneta rotulada y posicionamiento en Google cuesta muchísimo más. Dedícale una tarde a decidirlo bien.

Las reglas del .es, según su registro

El .es lo gestiona Red.es y lo regula la Orden ITC/1542/2005, el Plan Nacional de nombres de dominio. Según dominios.es, puede registrarlo «cualquier persona física o jurídica con intereses o vínculos con España», y un nombre de segundo nivel tiene que tener entre 3 y 63 caracteres. Se admiten letras de la a a la z, cifras y el guion, que no puede ir ni al principio ni al final. También caracteres propios del español y de las otras lenguas oficiales: á, é, í, ó, ú, ü, ñ, ç y l·l.

Hay nombres que no se pueden registrar: los de órganos constitucionales y la Casa Real, los de organismos internacionales, los topónimos oficiales de las administraciones territoriales y una lista de términos de Internet que podrían llevar a confusión. Si tu idea coincide con el nombre oficial de un municipio, esa es la razón de que no te deje.

Si tu clientela habla catalán

El .cat está abierto a cualquiera, pero tiene una condición: según su registro, domini.cat, el único requisito es que la web asociada tenga «contingut significatiu en català» o promueva la lengua o la cultura catalanas. Si tu web va a estar solo en castellano, no es tu extensión. Si va a estar en catalán, admite caracteres como à, ç, è, l·l y ò, y el máximo es de 63 caracteres.

El nombre comercial no siempre es el mejor dominio

La razón social de muchas empresas es larga —«Reformas y Construcciones García Hermanos, S.L.»— y meterla entera en el dominio es un error. Lo que funciona es el nombre con el que te conocen los clientes, que suele ser más corto. Si es una palabra genérica, añádele algo que te distinga antes que una cifra o un guion: el generador puntúa por debajo las ideas con guion (−15) y con números (−20) por algo.

Correo y dominio van juntos

El dominio no es solo la web: es la dirección de correo que vas a poner en cada presupuesto y cada factura. Un info@ con tu propio dominio transmite mucho más que una cuenta gratuita, y cuanto más corto sea el dominio, menos errores al dictarlo por teléfono.