Dominios cortos
Todas las palabras cortas del diccionario están cogidas en .com desde hace décadas. Aun así quedan caminos.
Por qué importa la longitud
Un dominio corto se dicta sin errores, cabe en una tarjeta, se lee entero en el navegador del móvil y no obliga a nadie a escribir veinte caracteres para llegar a tu web. No es estética: cada carácter de más es una oportunidad de que alguien se equivoque y acabe en otro sitio.
Dónde quedan cortos libres
- Domain hacks. viaj.es son nueve caracteres con punto incluido y sigue siendo una palabra entera. Es la vía más directa a un nombre corto en español.
- Extensiones nuevas. En .io, .app, .dev o .shop todavía hay nombres de cuatro y cinco letras disponibles.
- Marcas inventadas. Una palabra que no existe puede tener cinco letras y estar libre en .com hoy mismo.
- Acrónimos con sentido. Si el nombre de tu empresa es largo, sus iniciales más una sílaba suelen dar algo corto y pronunciable.
Corto no es lo mismo que críptico
qxbz.com tiene cuatro letras y no vale nada: no se pronuncia, no se recuerda y no significa nada. La regla que importa no es la longitud sino la facilidad para repetirlo después de oírlo una vez. Entre uno de seis letras que se entiende y uno de cuatro que hay que deletrear, gana siempre el primero.
Cuánto puede medir un dominio
En .es, el nombre de segundo nivel tiene que tener entre 3 y 63 caracteres, según la normativa publicada por dominios.es; en .cat el máximo también es de 63. Es decir, no hay dominios .es de una o dos letras para particulares ni empresas: el mínimo son tres. Lo de los nombres cortos, por tanto, se juega entre tres y unos ocho caracteres.
Cómo lo mide el generador
La longitud es lo que más pesa en la puntuación después del tipo de idea y la extensión. Hasta cinco caracteres delante del punto suman 14 puntos, hasta ocho suman 8, hasta once suman 2, y a partir de ahí empiezan a restar: 6 puntos hasta catorce caracteres y 14 a partir de quince. Por eso, con la misma palabra, la versión exacta casi siempre sale por delante de la que lleva sufijo: moda.com puntúa 100 y modaonline.com 72.
Los domain hacks, en la práctica
Solo funcionan cuando la palabra termina justo en las letras de una extensión que se puede registrar, y el generador exige al menos tres letras delante del punto: con menos, el resultado es impronunciable. Las extensiones que más juego dan en español son .es —plurales en -es: viaj.es, flor.es—, .io —palabras en -io: estud.io, negoc.io— y .app.
Un detalle: al dictar un domain hack hay que decir dónde va el punto. Funciona bien escrito —en una tarjeta, un rótulo, un anuncio— y algo peor de palabra. Si vas a depender mucho del teléfono, compénsalo registrando también la palabra entera en otra extensión y redirigiéndola.
Antes de pagar por uno corto
Los nombres cortos que ya están registrados a veces se ofrecen en venta, y no baratos. Antes de pagar por uno, mira si con una marca inventada o un domain hack consigues algo igual de corto por el precio normal de registro. Y compruébalo siempre en el buscador de marcas de la OEPM: un dominio corto que coincide con una marca ajena es un problema caro, por pocas letras que tenga.
Si el corto que querías está cogido
Antes de alargar el nombre, cambia de estrategia: prueba la raíz de la palabra en lugar de la palabra entera, un sinónimo más breve o una extensión distinta. Alargar con mi, online o express es lo último que conviene probar, porque cada sufijo añade de cuatro a siete caracteres y te devuelve justo al problema que querías evitar. El generador los propone, pero los coloca por debajo por eso.